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La cata del Barrio de la Estación

La cata del Barrio de la Estación

El pasado viernes 16 de Septiembre, recién concluidos los fastos en Honor de Nstra. Sra. La Virgen de la Vega de Haro, tuvimos la ocasión de poder disfrutar "in situ", de la segunda celebración llamada:"La Cata del Barrio de la Estación". Un evento tan excepcional como inimitable dada la naturaleza, la singularidad y la relevancia de los promotores de tan delicioso asunto.

En primer lugar, atendimos los compromisos en la tienda, temprano. Acto seguido, al amparo del paraguas; la climatología de aquel día que  fue ingrata aunque permisiva, caminamos, ilusionados y expectantes hacía el Barrio de la Estación.

Antes de continuar con el relato de nuestra experiencia, a modo de inciso breve, subrayaré que es lo que hace de esta ubicación un lugar tan especial...tan único. Para este menester, bastará con citar los nombres de algunos miembros de la vecindad, tan jarreros como centenarios.

Entre otros están: Bodegas Roda, Bodegas La Rioja Alta, Bodegas López de Heredia, Bodegas Gómez Cruzado, Bodegas Bilbainas, Bodegas Muga y Bodegas C,V,N.E. Este hecho, convierte a la barriada en el epicentro, en la cuna de los celebérrimos Vinos de Rioja, proclamando Haro como "la Capital del Rioja", hecho indiscutible.

Tras la pertinente aclaración, retomamos la historia. A medida que nos aproximábamos, pudimos comprobar la cantidad y calidad del despliegue de medios que la organización dispuso para la cita. Impecable. Bien señalizado, cortado, incluso un tramo de la carretera para peatonalizar el área haciéndola confortable y segura, con un punto de control de asistencia dónde, además de la identificación, hacían entregas de una bolsita en cuyo interior se incluirán un plano de la zona, un corta cápsulas e información de los promotores.

Huelga escribir la rotundidad del éxito de la convocatoria, así que pronto nos diluimos entre la cantidad de profesionales del mundo del vino que allí se congregaban y una a una, fuimos paladeando cada una de las siete Bodegas, de los siete templos en honor del vino, las siete maravillas del mundo vitivinicola, empapando la comisura de los labios y reconfortando el espíritu.

En definitiva, el día fue una caricia perpetua en memoria, un resumen de minutos que no vuelven hasta que descorchas uno de los muchos vinos excelsos, delicados y sobresalientes que aquel barrio, ese día, tuvimos la suerte y la ocasión, de poder sentir, de poder disfrutar.

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